Foto: Izquierda, Edmundo Rosero Espinosa en 1947, es una fotografía tomada en Foto Estudio Wilson. Derecha superior, a inicios de la década de los 60, en Emisoras Gran Colombia, con Marco y Edison Vargas Acosta, Jorge Aníbal Salcedo entre otros. Derecha inferior, con Edison Vargas Acosta e Hilda Sampedro.
Es uno de los directores, autores, adaptadores y actores de radioteatro más brillantes que ha tenido el Ecuador. Nació en el barrio La Merced, en el centro de Quito, el 26 de abril de 1917. Estudió en la escuela Simón Bolívar de la capital ecuatoriana y la secundaria en el Colegio Francisco Javier, de Pasto- Colombia. Su carrera profesional se inició en 1947, como autor, guionista, director y actor de novelas que fueron adaptadas al radioteatro.
Edmundo Rosero Espinosa laboró en las radios Splendit, en 1947; Bolívar, de la familia Mantilla y cuto gerente era Arturo García, entre 1948 hasta 1952; Comercial, en 1952; Atahualpa, en 1953; Católica, dirigida por el padre Rojas, entre 1953 hasta 1954; Tarqui, de propiedad del profesor Gustavo Herdoiza León, de 1955 hasta 1958; Gran Colombia, de Eduardo Cevallos Castañeda, de 1959 hasta 1984, Vigía en 1985 y Nacional del Estado en 1986. Todos los dueños de las emisoras valoraban y respetaban el trabajo que realizaba el director de radioteatro, porque conocían la responsabilidad y mística en su labor.
Fue el creador y director de la Compañía Radio Teatral “Artistas Unidos”, cuyo elenco lo conformaban: Gonzalo Portugal, Jorge Aníbal Salcedo, Federico Terán, Eva Murillo, Víctor Vaca, Marcela Ordóñez, América Chiriboga, Marina Barahona, Carmen del Valle, Walter Falconí, Ana Barba, Lola Landínez, María Luisa Moncayo, Julián Termoux, Luis Sánchez, Lane de Gray, Augusto Cobo, Galo Destruge e Hilda Sampedro.
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Es uno de los técnicos de radio más respetados del país. Nació en la capital de la república, en el barrio San Marcos, el 23 de marzo de 1944. Desde pequeño le gustó trabajar, durante las vacaciones de la escuela Hogar del Niño N.2, en el sector de Iñaquito, siempre iba a buscar que hacer. Diseñaba cometas y alcancías en una carpintería que estaba cerca de su casa. Cuando estaba en tercer curso del colegio Mejía, su padre Julio Falconí le pidió a su amigo, Luis Moreno Cordero, que le ayude a conseguir algún trabajo para esa temporada.
Fue ahí cuando le puso en contacto con Galo Hernández Navas, quien trabajaba en la radio “La Voz de la Verdad”, que estaba situada dentro del convento de Santo Domingo. En ese lugar Alfredo Falconí fue “el control” de la emisora. Con Galo Hernández Navas fueron los iniciadores de las novelas de suspenso y terror en la radio. En Metropolitana emitieron “Suspenso a las 10”, luego en América, La Pasillera, transmitieron “Drácula” y “la Maldición del Inca”. Una novela quedó pendiente y se la iba a emitir en Radio Presidente, Su Excelencia Musical, es “Una Eva Negra”.
Fue técnico de las radios Luz de América, Metropolitana, América La Pasillera, Gran Colombia, Visión, Radio Nacional de El Oro, entre otras. Es amigo de varias personalidades de la radiodifusión ecuatoriana como Galo Hernández Navas y Mauro Ferrín Vera.
Es técnico y libretista, uno de sus cuentos se publicó en el séptimo tomo de ediciones Acervo de la Enciclopedia del Terror, su seudónimo era Fred Falcon. Alfredo le dio la oportunidad de locutar a una de las voces internacionales del Ecuador, Betty Pino, quien tuvo una amplia y exitosa carrera en la radio de Miami. Grabaron una cuña de café Minerva.
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